En primavera y verano las personas mayores aprovechan el buen tiempo para realizar más actividades al aire libre, acudir a la piscina y a la playa, pasar más tiempo con sus familiares… pero no podemos olvidar que en esta época es cuando hace más calor. Las principales consecuencias de las elevadas temperaturas en las personas mayores son que pueden sufrir calambres, agotamiento y, el problema más grave, golpes de calor. El golpe de calor se produce como consecuencia de la exposición a temperaturas ambientales elevadas y, por tanto, la temperatura central del cuerpo se eleva y los mecanismos de defensa resultan inadecuados. Las personas que padezcan problemas de salud, como por ejemplo, presión arterial alta o enfermedades cardíacas, pulmonares o de riñón, tienen más riesgo de sufrir esta dolencia. Cuando un mayor padezca un golpe de calor sufrirá dolor de cabeza, sensación de fatiga y sed intensa, calambres musculares o sudoración abundante.
